El Papa León recibió esta mañana, 20 de agosto, en el Palacio Apostólico Vaticano al presidente de la República del Líbano, Joseph Aoun. Así lo informó un comunicado de la Oficina de Prensa de la Santa Sede.
Posteriormente, el jefe de Estado se reunió con el cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado Vaticano, acompañado por monseñor Paul Richard Gallagher, Secretario para las Relaciones con los Estados y las Organizaciones Internacionales. El tema central de las «cordiales conversaciones» fue el Trilateral Framework Agreement , firmado en Washington por Estados Unidos, Israel y Líbano el pasado 26 de junio, «con el objetivo de estabilizar las fronteras meridionales de la República del Líbano y alcanzar una paz justa y duradera».
«La Santa Sede, al expresar su satisfacción por la firma del documento —se lee en el comunicado—, ha manifestado serias preocupaciones por las dificultades que se están experimentando para ponerlo en práctica, y ha asegurado su apoyo a los esfuerzos que van en ese sentido».
La Presidencia libanesa: agradecimiento al Papa por su apoyo
En un comunicado publicado en el sitio web de la Presidencia libanesa, el presidente Joseph Aoun reiteró su gratitud al Papa León XIV y a la Santa Sede por todos los esfuerzos realizados en apoyo a Líbano, y pidió en particular que se sigan respaldando las peticiones de Beirut, entre las que destaca la de obligar a Israel a cumplir los términos del acuerdo marco, firmado bajo los auspicios de Estados Unidos el 26 de junio. Aoun pide que Israel cese los ataques diarios que tienen como blanco, en particular, a civiles, infraestructuras y aldeas en el sur del país, y que se retire de los territorios ocupados con miras a la reconstrucción de lo que ha sido destruido y al regreso de los desplazados.
Aoun —continúa el comunicado de la Presidencia libanesa— ha subrayado que dichas medidas deben ir acompañadas de la extensión de la autoridad del Estado libanés sobre todo su territorio.

Tensión en el sur del Líbano
Las reuniones en el Vaticano se dan en un momento de gran tensión, sobre todo en el sur del Líbano, donde los ataques no cesan a pesar del alto el fuego temporal firmado con Israel el pasado 17 de abril.
El Estado de Israel sostiene que solo ataca infraestructuras y miembros de Hezbolá, pero Beirut sigue denunciando la continuación de las operaciones militares israelíes. En el fondo persiste el estancamiento político sobre el futuro del sur del Líbano; de hecho, aún no se ha fijado una fecha para la octava ronda de conversaciones —mediadas por Estados Unidos— destinadas a impulsar el acuerdo marco entre ambos países para definir una hoja de ruta hacia la paz.