-Monseñor Simón Bolívar Carrión Sánchez, nuncio apostólico en Honduras.
Con fervor y alegría, los fieles católicos de San Pedro Sula llenaron la Catedral Metropolitana San Pedro Apóstol el lunes 29 de junio, para celebrar a su santo patrón San Pedro. La Eucaristía fue oficiada a las 10:00 a.m. por Monseñor Simón Bolívar Carrión Sánchez, nuncio apostólico en Honduras.
Concelebraron nuestro arzobispo Miguel Lenihan, Monseñor José Vicente Nacher, arzobispo de Tegucigalpa, y los obispos Jenry Orlando Ruiz Mora, Diócesis de Trujillo; Jenrry Johel Velásquez, Diócesis de La Ceiba y administrador apostólico de la Diócesis de Yoro; Monseñor Walter Guillen Soto, Diócesis de Gracias; y Monseñor Héctor David García, obispo de la Diócesis de Santa Rosa de Copán, y el padre Patrick Körbs, secretario de la nunciatura.
Esta fiesta arquidiocesana fue el marco especial para el encuentro de los obispos, laicos, religiosas y sacerdotes de la provincia eclesiástica Reina de los Apóstoles. Monseñor Miguel dirigió las palabras de bienvenida a todos los invitados y a los laicos presentes en esta celebración. Pidamos a San Pedro que interceda siempre por nosotros y de esta manera caminemos en comunión, participación y misión.”
Monseñor Simón Bolívar Sánchez Carrión en su homilía expresó: Muy amados hermanos en nuestro Señor Jesucristo, la liturgia de la Palabra inmediatamente nos pone ante dos hombres muy distintos, pero unidos por la misma pasión: Jesucristo, Pedro, el primero en profesar la fe, Pablo, el gran misionero que llevó el nombre de Cristo hasta los confines de la tierra. La Iglesia nace y se sostiene de esta doble gracia, la fe que confiesa y la misión que anuncia, dos testimonios complementarios, Pedro nos enseña que la fe se apoya en Cristo, Pablo nos indica que esa fe debe consumirse en la entrega misionera. Qué ejemplo más preclado para todos nosotros hoy de estos dos mártires”.



“Esta fiesta patronal nos invita a reconsiderar en cierto sentido la identidad de esta querida Arquidiócesis y, en concreto, de esta ciudad. San Pedro Sula no solo lleva un nombre; está llamada a dejarse conducir por el ejemplo de su santo patrono para constituirse en una comunidad edificada sobre Cristo, servidora del santo pueblo de Dios, porque la verdadera grandeza de la Iglesia, nos lo han hecho comprender los santos mártires Pedro y Pablo, no está en el poder, sino en la fidelidad al evangelio y en la capacidad de confesar a Jesús con claridad y de servir a los demás con humildad. En esta celebración patronal y en sintonía con el caminar de la Iglesia universal, permítanme recordar que el camino sinodal, ya casi entrando en la etapa de implementación, no es un método pasajero, sino una forma de ser Iglesia, que camina unida, escucha al espíritu y permanece centrada en Cristo”.



Monseñor recordó que en un mensaje reciente el papa León XIV subrayó: “Que la misión de los cristianos de hoy es anunciar a Cristo e invitar a todos a confiar en él”, y vinculó este anuncio como el camino sinodal como experiencia de comunión y crecimiento compartido, esa intuición ilumina seguramente la vida de nuestra Iglesia en Honduras. Ser Iglesia sinodal significa entonces caminar juntos, obispos, sacerdotes, diáconos, consagrados, laicos, jóvenes, familias, catequistas, comunidades parroquiales, delegados de la palabra y movimientos eclesiales; significa escucharnos para discernir mejor lo que el Señor pide a su Iglesia en este momento concreto de su historia, significa que nadie se queda al margen y que todos tienen una voz y una responsabilidad en la misión”.



Al finalizar la Eucaristía, todos recibieron la bendición con la alegría de haber compartido en esta fiesta arquidiocesana en honor a San Pedro. Luego, en hermandad, hubo un compartir.


