-El Presbítero vicentino tiene nueva misión en Zaragoza, España.
Después de 15 años de misión en Honduras, específicamente en nuestra Arquidiócesis de San Pedro Sula, siendo el párroco primero de la parroquia Sagrado Corazón de Jesús de Puerto Cortés, y últimamente 7 años de párroco de la parroquia Santiago Apóstol de Cuyamel, hoy llenos de gratitud le decimos hasta pronto al José María Ibero, conocido cariñosamente como el padre Chema, quien ha sido enviado a una nueva misión por sus superiores de la Congregación de la Misión de San Vicente de Paúl.
Este sacerdote originario de Navarra, España, cuenta con un ministerio de 33 años de vida misionera y 15 de ellos los ha entregado en Honduras, en dos parroquias de nuestra Arquidiócesis de San Pedro Sula.
BUEN AMIGO: ¿Cuándo parte y dónde es su nueva misión?
Padre José María Ibero: El 14 de septiembre regreso al lugar de donde vine, porque en el año 2019, cuando regresé a Honduras, llegué desde Zaragoza y vuelvo a esa ciudad, a la parroquia San Vicente de Paúl, en el barrio de Casablanca.
B: A: ¿En qué momento llega a la misión en Honduras?
P. Chema: Antes de llegar destinado acá, como seminarista vine en 1990; esa fue mi primera experiencia en la parroquia de Puerto Cortés. Mi segunda venida fue al año 91, que fue el año de la Santa Misión, ya como sacerdote. Después ya seguí viniendo los años siguientes. Mi primer destino fue en septiembre del 2006 en la parroquia de Puerto Cortés.
B: A: ¿Los desafíos que usted ha encontrado a lo largo de estos años como misionero?
P. Chema: Yo creo que uno de los grandes desafíos que más me ha tocado trabajar, y también tengo que decirlo, de los que más he disfrutado, es la formación de los laicos; se ha avanzado mucho, vamos caminando. Realmente, desde el año 90, que llegué por primera vez hasta hoy, el cambio es enorme en la Arquidiócesis, pero eso ha sido un trabajo intenso, muy fuerte, de muchas personas.
B: A: ¿Cuántos años lleva como párroco en la parroquia Santiago Apóstol de Cuyamel?
P. Chema: Tengo 7 años de ser párroco de esta parroquia que comprende 52 comunidades que empiezan desde Omoa hasta Corinto; son casi 60 kilómetros, también con comunidades de montaña. Estamos hablando de cerca de 900 kilómetros cuadrados de terreno. Somos vecinos de cinco parroquias: La parroquia de Puerto Cortés, la de La Jutosa, la parroquia de San Vicente de Paúl, de Nuestra Señora de los Remedios, la parroquia de Quimistán de Santa Bárbara y la parroquia de Entre Ríos de Guatemala.
La mayoría de las veces es subir y bajar. Solamente hay tres, que llamamos giras: una que son dos días, dos noches, arriba en la montaña, y la otra, las otras dos, que son una noche en la montaña, que son las más alejadas. He subido caminando, en bestia, en moto, en cuatrimoto y en carro.
B.A.: ¿Qué es lo que usted más va a extrañar de este pueblo de Cuyamel y en Puerto Cortés?
P. Chema: Pues yo creo que muchas cosas, pero una sobre todo es la fe de la gente sencilla; uno ve sus necesidades, problemas, ellos siguen diciendo: “No, yo confío en Dios, yo sé que está conmigo y me acompaña”. Lo decía San Vicente de Paúl: “Son los pobres los que nos abrirán las puertas del cielo”, ciertamente. Algunas personas me decían estos días: “Padre, gracias que usted nos ha acercado a Jesús”, y yo decía: “Para mí es al revés, son ustedes los que a mí me han acercado a Jesús. Mi fe ha crecido junto a este pueblo. Yo, cuando vine ahora, esta última vez aquí, el día de mi toma de posesión, yo dije: “Vengo para compartir con ustedes la fe y la vida. Y ahora puedo decir, gracias porque me han ayudado a compartir esa fe y esa vida.
B: A: —¿Unas palabras para despedirse de este pueblo santo de Dios?
P. Chema: Solamente tres palabras que se suelen usar siempre. Gracias por todo lo que me han aportado, que me han dado, por tantas cosas buenas que he recibido en estos siete años. Perdón por los errores, por las fallas, por las invitaciones personales, por mis despistes, mis olvidos, y también continuamos juntos en oración, seguimos orando juntos, ustedes desde acá por mí y yo desde allá por ustedes.