Momentos solemnes y de mucha alegría se vivieron el sábado 15 de agosto en la Catedral Metropolitana San Pedro Apóstol cuando, por imposición de manos de nuestro arzobispo, Miguel Lenihan, fueron ordenados presbíteros los diáconos Eduardo Carranza, Lorber Aquino y Eduardo Fernández.
En el día de Nuestra Señora de la Asunción, la Iglesia arquidiocesana, como familia, se congregó para acompañar en la ordenación a estos 3 nuevos presbíteros. Monseñor Miguel Lenihan realizó el rito de ordenación en la catedral San Pedro Apóstol, que lució completamente llena de fieles de las diferentes parroquias, amigos y familiares de los ordenados.
El rito inició con la presentación de los candidatos al presbiterado por el padre Osman Carvajal. El padre Natael Perdomo realizó la petición de ordenación, manifestando que, según el parecer de quienes los presentan y después de consultar al pueblo cristiano, “doy testimonio de que han sido considerados dignos”, y monseñor Miguel contestó: “Con el auxilio de Dios y de Jesucristo, nuestro Salvador, elegimos a estos hermanos nuestros para el orden de los presbíteros.



Monseñor Miguel en la homilía expresó: “Esta es una gran fiesta para la Iglesia universal y para nuestra Iglesia particular, porque el sacramento del orden sacerdotal es don y gracia de Dios y es para el servicio de Dios en los hermanos, por eso todo sacerdote debe vivir como Cristo, humilde, servidor y amoroso, que se entrega por el pueblo que se le confía, cediendo hasta el final. Hoy también celebramos la asunción gloriosa de la bienaventurada Virgen María, la que concibió en su seno al autor de la vida”.
El arzobispo dijo que realmente hoy es una gran fiesta; “por eso ustedes que hoy se ordenan sacerdotes, la Santísima Virgen María es un buen ejemplo de fidelidad, María la servidora siempre fiel, porque el sacerdote debe ser fiel a este gran don al que es llamado. A ustedes les invito a vivir la fidelidad, la entrega a su ministerio para que sean servidores del reino de Dios, dándolo todo con amor y felicidad, viviendo siempre en fidelidad a su vocación. El ministerio sacerdotal no es un estatus de vida, sino un ministerio; somos servidores, para servir y amar como Cristo, Sumo y Eterno Sacerdote, que ama y sirve en su totalidad.”



“Queridos diáconos, ustedes están llamados a ser sacerdotes servidores fieles, entregados a su ministerio encomendado, viviendo siempre en oración. Hoy queremos recordar a todos la importancia de la oración en la vida sacerdotal; solo así vivirán la felicidad plena que es contemplar la gloria de Dios como María. El sacerdote es ante todo un discípulo misionero, y esto también tiene mucha relevancia en este año de la Santa Misión, un discípulo misionero configurado con Cristo, llamado a ser servidor del pueblo de Dios y un puente vivo entre Dios y la humanidad, de tal manera que yo quiero sacerdotes con olor a oveja que se desgasten por anunciar a Cristo. “Oren mucho para que sean santos y reconozcan que el sacerdocio es el amor del corazón de Jesús; yo quiero tener sacerdotes para siempre, no efímeros, testimonios de fidelidad, de entrega, de servicio, de amor al pueblo santo de Dios que tanto les ama y necesita” concluyó nuestro arzobispo Miguel.




El recién ordenado padre Eduardo Fernández expresó que detrás de cada sacerdote está Dios, “el acompañamiento de nuestras familias, sacerdotes, formadores, amigos y tantos laicos; hoy a cada uno de ustedes les damos infinitas gracias con el corazón lleno de alegría. Infinitamente damos gracias a Dios por permitirnos hacer camino juntos”.
Al finalizar la celebración, los nuevos sacerdotes compartieron con sus comunidades. También hubo un compartir en el Seminario Menor Santiago Apóstol donde los padres recién ordenados recibieron las muestras de felicitaciones.
Primeras misas
– Padre Lorber Aquino: Domingo 16 de agosto a las 8:00 a.m. en la parroquia San Juan Bautista de Río Lindo.
-Padre Eduardo Fernández: Domingo 16 de agosto a las 8:00 a.m. en la parroquia Nuestra Señora de la Visitación, de Dos Caminos, Villanueva Cortés.
-Padre Eduardo Carranza: Domingo 16 de agosto, 10:00 a. m., Seminario Menor Santiago Apóstol.