-El Obispo invitó a los fieles a promover y orar por las vocaciones a este ministerio ordenado
En la Catedral Metropolitana San Pedro Apóstol se celebró el miércoles 1 de abril la Misa Crismal, presidida por monseñor Ángel Garachana Pérez, obispo emérito de nuestra Arquidiócesis, y concelebrada por todo el clero arquidiocesano, quienes renovaron sus promesas presbiterales y fueron testigos de la consagración y bendición del Santo Crisma, los óleos de los catecúmenos y de los enfermos.
Monseñor Ángel, al iniciar su homilía, comentó: “Esta Misa Crismal del 2026 tiene algunas características propias; la primera, tendría que estar presidiendo monseñor Miguel Lehihan, arzobispo de esta Arquidiócesis de San Pedro Sula; todos sabemos su situación y las razones por las que no está presente físicamente, pero sí lo está espiritual y afectivamente. Por encargo suyo y representándolo a Él, presido yo esta Misa Crismal, en esta ocasión como obispo emérito de San Pedro Sula”.
Agregó que este 2026 es año de la Santa Misión arquidiocesana y nacional que tiene como lema “Corazones Ardientes Anunciando la Esperanza”. El corazón de Dios Padre lleno de amor ardiente es el que está en el origen de la misión; Jesús entonces es el primer misionero del Padre, es quien tiene también un corazón ardiente en él que está encendido el fuego del amor filial al Padre y del amor salvífico a los hombres. Pero Jesús no es solo el hijo misionero del Padre, es aquel sobre quien descendió el Espíritu Santo, es el ungido, el Cristo, el consagrado, capacitado por el espíritu para realizar la misión encomendada. Jesús, desde el comienzo de su ministerio evangelizador, no quiso realizar él solo la misión, empezó a llamar a otros hombres, a los discípulos e hizo la selección de los apóstoles; no solo los llamó y los envió en su nombre, sino que les prometió en repetidas veces que enviaría sobre ellos el mismo espíritu que a él lo llenaba, animaba e inspiraba en la realización de su misión”.


El obispo expresó: “La Iglesia es por naturaleza misionera, continúa la obra que Jesús inició y, como Jesús fue consagrado al espíritu, esta Iglesia recibió también el espíritu para continuar su misión. Si la Iglesia es misionera, todos los miembros de la Iglesia, por la fe y el bautismo, somos misioneros. Esta condición misionera pertenece a nuestra identidad cristiana”.
Monseñor Ángel también señaló: “Este año 2026 en la Arquidiócesis estamos en estado de misión; este aspecto es el que queremos precisamente subrayar, cómo estamos con la preparación de las diferentes parroquias, en la formación de los agentes, predicadores, visitadores, animadores, y los nuevos grupos que se formen. Todos los miembros de la Iglesia sampedrana estamos convocados a participar activa y diligentemente en esta misión”.
“En esta Misa Crismal, me dirijo a ustedes, sacerdotes, que han sido ungidos y consagrados con una acción especial del espíritu para realizar el ministerio presbiteral en bien del pueblo de Dios, de manera que los primeros que deben asumir de corazón esta misión arquidiocesana son ustedes, los presbíteros que están al servicio de este pueblo de Dios que peregrina en este departamento de Cortés. Me atrevo a pedirles que realmente realicen este ministerio. Este año es una nueva oportunidad, hermanos; en el ministerio ordenado, ustedes son los responsables en su parroquia de organizar, animar y motivar a todos los fieles para que la misión sea una gracia grande del Señor para esta Arquidiócesis. No estamos solos, contamos con esa acción del espíritu. Oremos, pues, al espíritu para que nos anime, fortalezca e ilumine en la animación, motivación y organización de la Santa Misión 2026”.
Ya para concluir su homilía, monseñor Ángel invitó a todos los fieles a orar por los sacerdotes, a quererlos de corazón y colaborar diligentemente. “Oren por las vocaciones al sacerdocio, para que crezcan cada año porque la Arquidiócesis sigue creciendo.” concluyó el Obispo.



Renovación de las promesas sacerdotales
Monseñor Ángel dio lectura a una carta que envió nuestro arzobispo Miguel Lenihan a todos los sacerdotes como signo de su comunión.
Los fieles presentes en la Misa Crismal se unieron en oración por todo el presbiterio arquidiocesano que contestó “Sí quiero” a las preguntas hechas por el obispo, renovando de esta manera sus promesas sacerdotales. “Ustedes, hijos, fieles laicos del pueblo de Dios, oren por sus sacerdotes, que el Señor derrame sobre ellos sus dones celestiales para que sean fieles ministros de Cristo, sumo sacerdote. Oren también por monseñor Miguel, arzobispo de esta Arquidiócesis, oren por mí, obispo emérito, para que seamos fieles al ministerio apostólico y que seamos entre ustedes una imagen viva y cada vez más perfecta de Cristo sacerdote, Buen Pastor, maestro y servidor de todos”, concluyó monseñor.


Consagración del Santo Crisma y bendición de los óleos
Luego de la presentación de las ánforas conteniendo los óleos para consagrar el Santo Crisma y los aromas para su confección, nuestro obispo realizó la bendición del óleo de los enfermos y el óleo de los catecúmenos; finalmente, el obispo consagró y bendijo el Santo Crisma.
La misa continuó y el pueblo de Dios redimido recibió el cuerpo de Cristo con fervor y gratitud. Monseñor Ángel dio la bendición final al pueblo de Dios.






