El padre José Orlando González Pérez asumió el 17 de octubre como el primer párroco de la parroquia Nuestra Señora de la Asunción de Pimienta Cortés. El domingo 18 de octubre, a las 9:00 a.m., también la comunidad de la parroquia Santiago Apóstol de Cuyamel, recibió con gozo a su nuevo párroco, Wilmer Alfredo Ramírez Ruiz.
Parroquia Nuestra Señora de la Asunción
La misa de toma de posesión del padre José Orlando González Pérez fue a las 7:00 p.m. El padre Gustavo Fuentes, canciller de la Arquidiócesis, dio lectura al decreto de nombramiento del nuevo párroco, que será responsable de la administración pastoral y de los bienes materiales de la parroquia, con todos los derechos y obligaciones que le corresponden.
Monseñor Miguel ofició la misa; concelebraron el decano de la zona Subirana, padre Héctor Banegas, y los presbíteros: Gustavo Fuentes, Adonis Sáenz, Zaulo Zelaya, Manuel Banegas, Luis Carrasco, Carlos Mejía y el seminarista Josué Nahún Membreño.
En su homilía nuestro arzobispo expresó: “Es gratificante ver a tanta gente reunida para dar la bienvenida a su párroco. Quiero agradecer al padre Daniel Fernández; él fue administrador parroquial por dos años. Gracias por su trabajo material y espiritual en esta parroquia. Él decidió ser misionero y ya está en proceso para iniciar una nueva misión. También agradecemos al padre Osman Martínez Carvajal, quien durante dos meses vino a celebrar con ustedes.”
“El trabajo de un párroco es muy grande, ellos son colaboradores del obispo. El padre Orlando va a celebrar la Eucaristía con ustedes, proclamará la Palabra del Señor, estará presente en el bautizo de sus hijos, primeras comuniones, bodas, en el confesionario, va a ungir a los enfermos y los acompañará en momentos de felicidad y de tristeza. Padre Orlando, usted no está solo en este trabajo; va a tener a las religiosas, catequistas, delegados, una juventud dinámica, monaguillos y, sobre todo, un laicado comprometido; van a caminar juntos.”
Seguidamente, monseñor Miguel llevó a cabo los ritos que son parte de esta misa, iniciando con la entrega de las llaves de la Iglesia y llevándolo a diversos lugares litúrgicos en los que ha de desempeñar su ministerio.
El padre Orlando dijo que inicia un nuevo compromiso, una bonita responsabilidad para seguir recreando y viviendo la llamada del Señor a la conversión y poder llegar a la vida perfecta en la santidad.
Después de la bendición de nuestro arzobispo hubo un compartir en comunión.







Parroquia Santiago Apóstol de Cuyamel
Las comunidades de la parroquia Santiago Apóstol de Cuyamel se reunieron en la sede parroquial para recibir con mucha alegría a su nuevo párroco, Wilmer Alfredo Ramírez Ruiz. La misa de toma de posesión fue oficiada por el arzobispo Miguel Lenihan a las 9:00 a. m.
Monseñor Miguel dio lectura al decreto de nombramiento, poniendo en sus manos la administración pastoral y de los bienes materiales de la parroquia, con todos los derechos y obligaciones que le corresponden. El padre Wilmer, seguidamente, pronunció ante su obispo las promesas sacerdotales.
Monseñor Miguel dio la bienvenida a todos los que llegaron para recibir a su nuevo párroco y también a los padres que acompañaron: Ángel Echaide, Delio Aceituno, Félix Mariezcurrena y el padre
En su homilía, monseñor Miguel expresó: “Venimos para entregar la parroquia a su nuevo párroco, padre Wilmer. No podemos olvidar al párroco anterior, el padre José María Ibero, el padre Chema, que trabajó con ustedes durante 15 años, un gran misionero, un gran ser humano, y queremos agradecerle públicamente por todo el trabajo material y espiritual que ha realizado. Gracias, padre Chema, nosotros no vamos a olvidarle, lo vamos a tener presente en nuestro corazón.”
“El padre Wilmer Ramírez, vocación de esta parroquia, sacerdote de la Congregación de la Misión, asume hoy como pastor de esta parroquia Santiago Apóstol. Felicidades, padre Wilmer, y felicidades a la comunidad, sigan dando muchos frutos. Ser párroco no es solamente un puesto, es una gran misión, ellos son colaboradores del obispo para atender en nuestra Arquidiócesis, que tiene un territorio grande; son 38 parroquias. Al asumir este trabajo, el padre no estará solo, le acompañan el vicario, las hermanas religiosas, Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, y el apoyo del laicado. Sean una parroquia de fe activa, de esperanza, vivamos la esperanza.”
El rito continuó con la entrega de las llaves de la Iglesia y de una serie de símbolos y signos que expresan sus funciones en la comunidad.
“No he venido para ser servido, sino para servir”. Estas palabras del Señor Jesucristo son la mayor motivación al momento de aceptar y asumir esta responsabilidad, razón por la que agradezco a Dios, a la Iglesia y a la congregación por confiarme esta tarea. Esta es una parroquia misionera y samaritana que apoya a los más necesitados. Concluyó el padre Wilmer.




