La parroquia San José del barrio Medina celebró el viernes 1 de mayo su fiesta patronal en honor a San José Obrero, patrono de los trabajadores. La eucaristía fue oficiada a las 7:00 p.m. por el vicario general de nuestra Arquidiócesis de San Pedro Sula, padre Josué Danny Hernández, y concelebrada por su párroco Carlos Mejía.
El padre Josué Danny dijo sentirse muy contento de oficiar esta eucaristía en su parroquia de origen; recordó que junto a sus padres fue vecino de esta comunidad. “Gracias, padre Carlos, por invitarme; es un gusto poder compartir con ustedes en este día de San José Obrero”.
En su homilía, el padre Josué Danny dijo que la fiesta de San José Obrero es reciente en la Iglesia, es del siglo 20. “La Iglesia ha querido celebrarla para que nosotros, los cristianos, recordemos la dignidad y la importancia del trabajo”.
El presbítero comentó que hoy en día se suele pensar que el trabajo es una especie de castigo, que es una consecuencia del pecado, que es el esfuerzo y la búsqueda de conseguir dinero para muchas cosas, poniendo énfasis en el sentido económico. El padre recordó que debemos cuidar el aspecto espiritual del trabajo: “Hay que valorarlo porque Dios ha querido que el ser humano sea trabajador para que pueda colaborar con la creación. Tengamos en cuenta entonces que el trabajo no es consecuencia del pecado, ni es derivación del pecado, sino que el trabajo es parte de ser criatura, hijo de Dios; él ha querido que nosotros, con nuestro trabajo, colaboremos en la construcción del Reino de Dios”.
El padre Josué recordó una frase del padre de la Iglesia, San Ireneo de León, que dice: Cuando Dios trabaja, el hombre suda, “porque Dios se vale del trabajo del ser humano para poder llegar a mucha gente; ese es el sentido de la Santa Misión, que nosotros, por medio de nuestro esfuerzo, demos a conocer la gloria de Dios, haciendo su voluntad. Por eso el trabajo, siempre que sea digno y honesto, hace posible que el ser humano pueda tener esa comunión con Dios. El trabajo dignifica al hombre; por medio del trabajo podemos promover nuestra personalidad, crecer como personas, salir de nuestro egoísmo, porque todo trabajo también tiene un fin social, es para beneficio tuyo y de los demás. Sin el trabajo no sería posible la civilización y la sociedad. Un trabajo digno es aquel que busca la solidaridad y el bien común, y vemos a los servidores públicos; si hicieran bien su trabajo y sirvieran con un corazón dispuesto, tendríamos otro país.”
El padre Josué invitó a todos a reflexionar sobre las preguntas: ¿Sé yo apreciar el trabajo de los demás, sobre todo cuando hacen algo por mí? ¿Valoro yo el trabajo que hago, haciéndolo con excelencia y para la gloria de Dios? “Oremos por todas las personas que no tienen trabajo y demos gracias por el trabajo que tenemos. “Pedimos al Señor que nos ilumine y nos ayude y que esta parroquia pueda celebrar siempre el gozo del Señor resucitado”, concluyó.
Las cuatro comunidades se reunieron en la sede parroquial para celebrar su fiesta y compartir en fraternidad como hermanos en Cristo Jesús y como miembros de una sola parroquia.




