62 años del caminar arquidiocesano
San Pedro Apóstol, riega por nuestra Arquidiócesis. Amén
El 6 de julio del año 1963, el papa San Pablo VI elevó el Vicariato Apostólico de San Pedro de Sula a la categoría de Diócesis bajo el patrocinio de San Pedro Apóstol. Recordemos que, desde la tradición colonial española, se acostumbraba a poner a las nuevas villas fundadas la advocación de un santo protector y, desde 1536 que el conquistador español, Pedro de Alvarado, fundó la ciudad bajo el nombre de Villa de San Pedro de Puerto Caballos, también se consagró al patrono San Pedro Apóstol.
Pensar en la figura de San Pedro Apóstol: un hombre sencillo, franco y a veces impulsivo y que a menudo hablaba y actuaba en nombre de los apóstoles y el primero en confesar: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” Mt 16,16, nos lleva, como Iglesia Arquidiocesana, a seguir anunciando el mensaje de Cristo con sencillez, audacia y valentía sabiendo que, aún en medio de las tempestades, el Señor nos invita a pastorear sus ovejas y a seguir predicando la Buena Nueva para que todos sean discípulos del Señor. ¡Y bien que necesitamos la valentía, iniciativas y autoridad de Pedro, en una Arquidiócesis pluricultural y con un crecimiento industrial acelerado!
Ciertamente que cada uno de los 4 obispos de nuestra Iglesia Arquidiocesana se han ido preocupando del pastoreo de nuestra Diócesis que, bajo la guía de San Pedro, hasta el 30 de diciembre del 2011, comprendía los departamentos de Cortés, Atlántida e Islas de la Bahía, y ahora sólo es el departamento de Cortés. Damos gracias a Dios por la labor de nuestros pastores, representantes de Pedro en nuestra Iglesia, que a lo largo de 62 años han ido configurando el quehacer pastoral de nuestra Arquidiócesis por medio de la creación de parroquias, de comisiones de pastoral y el enriquecimiento de los carismas de los movimientos y asociaciones de laicos.
Seminario Menor “Santiago Apóstol”
Es claro que, desde Pedro hasta nuestros días, Dios siempre sigue dando pastores que sigan pastoreando el rebaño que peregrina en este departamento de Cortés, esa es la labor del obispo y de los más de 85 sacerdotes que están a lo largo de las 38 parroquias que conforman nuestra Arquidiócesis.
Desde los comienzos de la Diócesis, la labor pastoral estuvo a cargo de congregaciones misioneras que desempeñaron una acción crucial en la configuración de la Diócesis, pero la preocupación de un clero nativo, diocesano, estuvo siempre latente en el corazón de cada obispo. Esta preocupación llevó a monseñor Jaime Brufau CM, el 25 de julio de 1992, a fundar el Seminario Menor “Santiago Apóstol” dedicado a la formación de los seminaristas menores para que fueran configurando su llamado al sacerdocio y, posteriormente, ingresar al Seminario Mayor “Nuestra Señora de Suyapa” en Tegucigalpa, para seguir su proceso formativo de cara al sacerdocio. Hoy el seminario menor no solo se dedica a los seminaristas menores, sino, también, a la formación de los procesos vocacionales de donde surgen los candidatos al seminario menor y mayor.
Con la llegada de monseñor Ángel Garachana CMF, el 3 de febrero 1995, se continuó con la preocupación de las vocaciones nativas para la Diócesis y fue en su episcopado que se pasó de tener tres sacerdotes diocesanos a llegar a tener a más de 40 sacerdotes diocesanos. Monseñor Ángel apostó por un clero diocesano y fortaleció el florecimiento de las vocaciones por medio de la creación de la pastoral vocacional diocesana, formación de los agentes de pastoral vocacional y el fortalecimiento de los procesos vocacionales y el seminario menor. Gracias a monseñor Ángel por ese legado que nos ha dejado y haberse preocupado del clero diocesano en nuestra Diócesis.
La labor de la pastoral vocacional continúa, con más ahínco, porque la mies es abundante y los obreros son pocos y debe ser una tarea que todo sacerdote, religioso y laico debe tener como prioridad en su vida pastoral. El ejemplo de esta promoción vocacional nos la da Monseñor Miguel Lenihan, quien ya ha ordenado en torno a 17 sacerdotes, y sigue impulsando la promoción vocacional en todos los bautizados de la Arquidiócesis. Es de destacar que, en cada misa de confirmación con los jóvenes, siempre promueve la vocación específica al sacerdocio y a la vida consagrada.
Por lo tanto, como dice el canto: con la sombra de Pedro se sanaban los enfermos… No era la sobra, ni tampoco Pedro, era porque Pedro tenía el Espíritu del Nazareno… Creemos que, durante estos 62 años, hemos caminado, como Arquidiócesis, bajo la sombra de Pedro, sabiendo que no es la sombra, ni tampoco Pedro, es porque seguimos las huellas del Nazareno. Que Dios siga acompañando el caminar de nuestra Iglesia Arquidiocesana, que Dios siga acompañando a monseñor Miguel Lenihan en su pastoreo de esta Iglesia, que Dios siga acompañando a cada presbítero, religiosa, laico comprometido que, en las diferentes parroquias, comisiones de pastoral y movimientos ejercen su misión de ir instaurando el Reino de Dios en todos los fieles.
Fuente: Archivos de la Arquidiócesis, Constituciones Sinodales e Internet.