Los trabajos del Sínodo en el Aula Pablo VI, con 351 participantes, “fueron precedidos por una oración y un momento de emotiva participación en el dolor de los pueblos que sufren por la guerra en Oriente Medio, en un día como hoy,
María ascendió al cielo como profecía del mundo nuevo, aquel «que Dios quiere realizar», un mundo donde los humildes «puedan vivir en paz y los rehenes y prisioneros puedan volver con sus familias», donde nadie tenga que sufrir injusticia y hambre y