Ante una catedral abarrotada de fieles, monseñor Miguel Lenihan, arzobispo de la Arquidiócesis de San Pedro Sula ordenó, el sábado 21 de febrero, a un nuevo sacerdote Marcos Irrael Valladares Montoya y a tres nuevos diáconos: Lorber Martin Aquino, Eduardo Antonio Carranza Aguilera y Eduardo Fernández Quinteros.
La misa de ordenación se realizó en la catedral Metropolitana San Pedro Apóstol a las 9:00 a.m., fue oficiada por monseñor Miguel Lenihan y concelebrada por el Cardenal Óscar Andrés Rodríguez, monseñor Ángel Garachana y los sacerdotes Glenis Mejía, Delio Aceituno, Héctor Banegas y Josué Dany Hernández.






Con júbilo y gozo, se unieron a esta fiesta arquidiocesana los sacerdotes, religiosas, familiares y amistades de los ordenados y el pueblo de Dios que los han acompañado en este proceso y fieles de las parroquias donde hicieron su servicio.
El rito inició con la petición de ordenación diaconal que realizó el padre Héctor Banegas ante el Obispo, manifestando que después de consultar al pueblo cristiano, da testimonio de que han sido considerados dignos. A lo que Monseñor Miguel respondió: “Con el auxilio de Dios y de Jesucristo, nuestro Salvador, elegimos a estos hermanos nuestros para el Orden de diáconos”.
Seguidamente fue presentado el diácono Marcos Irrael Valladares Montoya y después de haber escuchado que es considerado digno según el parecer de quienes lo presentan monseñor Miguel dijo: “elegimos a este hermano nuestro para el Orden de los presbíteros”.
El cardenal Óscar Andrés Rodríguez en su homilía expresó: “Con gozo nos reunimos en esta catedral de San Pedro Sula para un milagro de amor, que es el sacramento del orden. ¿Qué significa ser diácono? San Pablo nos dice, nosotros somos servidores de ustedes por amor a Jesús, un servicio a la Iglesia por causa de Cristo que no ha venido a ser servido, sino, a servir y a dar la vida por todos. Ustedes deben ser signos y portadores del amor de Dios para todos los fieles, especialmente para los jóvenes.”



El Cardenal agregó “Seguir a Jesucristo servidor, dentro de una Iglesia servidora requiere una auténtica conversión cambiando nuestros criterios muchas veces humanos por los del Señor Jesucristo. El diaconado en la Iglesia nace precisamente por el servicio a los pobres, a las viudas y huérfanos; todos los esfuerzos de la pastoral social de la Iglesia no tienen otra explicación más que el ejemplo del Señor Jesucristo para quien los pobres, humildes y sencillos eran los privilegiados.”
“Con la ordenación presbiteral querido diácono Marcos, recibirás una especial efusión del Espíritu Santo que te configura a Cristo, cabeza y pastor, el mismo Señor, Buen Pastor que ofrece la vida por las ovejas va a imponer su rostro divino, su semejanza, su poder y su virtud en ti. Queridos diáconos, querido presbiterio, ustedes han comprendido que la fe se fortalece dándola, su corazón debe palpitar, ser atraído por Jesús, encontrarse con él, vivir en él con alegría nos convierte en misioneros.” Concluyó el Cardenal.




El rito continuó con un diálogo entre los ordenados diáconos, monseñor Miguel les impuso las manos y realizó la plegaria de ordenación, seguidamente se les impuso la estola y la dalmática y se les entregó el libro de los evangelios. El rito de ordenación presbiteral siguió con la imposición de manos y la plegaria ordenación de parte de nuestro obispo, luego, Marcos Irrael, fue revestido con la Estola y la Casulla sacerdotal, la unción de las manos con el santo Crisma, se hizo el rito del manutergio y se le entregó la Patena y el Cáliz.
Al finalizar la misa todos recibieron la bendición del arzobispo y con aplausos y alegría celebraron esta ordenación de tres diáconos y de un sacerdote para nuestra Arquidiócesis.










