«Desastre», con su raíz etimológica de «ausencia de una estrella», parece la sombra que a menudo envuelve el panorama de las nuevas generaciones: un cielo donde la luz se extingue y el rumbo se pierde. Sus voces, en una carta dirigida a
“Hace 60 años”, con la publicación de Nostra aetate,, la Declaración del Concilio Vaticano II sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas, “se plantó una semilla de esperanza para el diálogo interreligioso”, dijo el Papa León XIV el martes