Dra. Suyapa Bejarano / Oncóloga Clínica y Radioterapeuta
Doctoranda en Salud Pública / UNICAH
Cuidar nuestra salud es también una forma de honrar la vida que Dios nos ha dado.
Este año renovamos el llamado a informarnos, acompañarnos y actuar a tiempo frente al cáncer de mama.
Hace 26 años comenzó en San Pedro Sula las campañas para promover la salud de la mujer, especialmente la detección temprana de esta enfermedad. Hoy, aquel compromiso sigue vigente: necesitamos que la información llegue a cada hogar y se convierta en acciones concretas.
El cáncer de mama es un desafío mundial. Según la Organización Mundial de la Salud, en 2022 se diagnosticaron alrededor de 2,3 millones de casos en mujeres. Sin embargo, hay motivos para la esperanza: detectarlo temprano y acceder oportunamente al tratamiento mejora las posibilidades de supervivencia.
En Honduras, el miedo, la desinformación y las dificultades para acceder a los servicios de salud pueden retrasar la consulta. Una mujer que encuentra una masa en su mama necesita orientación y apoyo para buscar atención. En Honduras, el estudio Mujeres Avanzando a la Sobrevida (MAS) mostró una realidad preocupante: las pacientes tardaron más de 200 días en buscar atención médica porque consideraron que la masa no tenía importancia. A pesar de esa demora, el 74 % creía haber buscado atención oportunamente. Este hallazgo nos invita a reforzar un mensaje fundamental: una masa en la mama necesita valoración médica sin demora, aunque no duela.
¿Por dónde comenzar? Por conocer nuestro cuerpo y reconocer que cualquier mujer puede desarrollar cáncer de mama, incluso sin antecedentes familiares. Aunque el riesgo aumenta con la edad, también puede presentarse en mujeres jóvenes.
Observa y conoce la apariencia y la textura habituales de tus mamas. Si notas una masa en la mama o la axila, cambios en la piel, hundimiento reciente del pezón o secreción anormal, busca valoración médica sin demora, aunque no haya dolor. Muchos cambios tienen causas benignas, pero necesitan evaluación.
La autoexploración a partir de los 20 años puede ayudarte a reconocer cambios, pero no sustituye la mamografía ni la valoración médica. A partir de los 40 años, consulta sobre el inicio y la frecuencia de tus mamografías, según tus antecedentes, tu riesgo y la recomendación profesional. Si tienes un riesgo elevado, podrías necesitar vigilancia desde una edad más temprana. Si detectas un cambio sospechoso en tus mamas, no esperes a la próxima mamografía de rutina.
También podemos reducir algunos factores de riesgo: evitar el tabaco y el alcohol, mantener un peso saludable y realizar actividad física con regularidad. Si utilizas terapia hormonal para la menopausia, revisa con tu médico sus beneficios y riesgos. Estos cuidados favorecen la salud, aunque no eliminan por completo la posibilidad de desarrollar la enfermedad.
Este año, las invito a una salida que puede marcar la diferencia: hagamos una cita con nuestra salud. Revisemos cuándo nos corresponde la mamografía, programemos los controles pendientes e invitemos a una amiga o familiar a hacer lo mismo. Como Iglesia, hagamos del acompañamiento una expresión concreta de amor al prójimo.
Que nuestra fe nos dé esperanza, que el conocimiento nos impulse a actuar y que ninguna mujer tenga que recorrer este camino sola. Juntas por la vida.
