Los fieles de la parroquia Inmaculado Corazón de María del sector Rivera Hernández, San Pedro Sula fueron testigos de la toma de posesión de su nuevo párroco, Wilmer Aguilar, quien ha sido nombrado por nuestro arzobispo Miguel Lenihan como el nuevo pastor responsable de guiar en la fe a este pueblo de Dios que peregrina en este sector.
La Eucaristía fue en la sede parroquial; asistieron los feligreses de las 19 comunidades que llegaron para acompañar y dar la bienvenida a su nuevo párroco, que desde hace algunos meses está trabajando en la parroquia.
La Eucaristía de toma de posesión fue oficiada por el monseñor Miguel el 19 de julio a las 9:00 a.m.; fue concelebrada por el padre Manuel Sánchez, superior de los claretianos y párroco de San Antonio María Claret.
Monseñor Miguel Lenihan dio lectura al decreto de nombramiento del nuevo párroco, que será responsable de la administración pastoral y de los bienes materiales de la parroquia, con todos los derechos y obligaciones que le corresponden. La misa continuó con las promesas sacerdotales del padre Wilmer ante su obispo.
En su homilía, nuestro arzobispo expresó: “Esta mañana nos reunimos para la toma de posesión de un nuevo párroco, Wilmer Aguilar. En primer lugar, queremos dar gracias al Señor por el párroco saliente, Jeremías Lemus. Gracias, padre, por toda su labor apostólica en esta parroquia; le deseamos muchas bendiciones en su nuevo trabajo como miembro del gobierno provincial y también en la formación de los jóvenes misioneros.”
“Ahora vamos a instalar al nuevo párroco, el padre Wilmer Aguilar, misionero claretiano. Desde marzo él ha sido nombrado y ha estado como párroco, pero como estuve fuera del país durante tres meses, hasta hoy estamos haciendo la entrega de la parroquia. Él va a estar con ustedes como guía espiritual, como un pastor; él va a celebrar con ustedes la vida sacramental, la Eucaristía, esta memoria del Señor; va a alimentar espiritualmente a esta comunidad. Yo siempre le digo a los párrocos que no se olviden de los vulnerables, hay que acompañarlos y ayudarlos, como Iglesia debemos tener un amor preferencial, en ello se refleja el amor de Jesús y ese será también el trabajo del padre Wilmer.”
El rito continuó con las promesas sacerdotales que hizo el nuevo párroco ante su arzobispo, quien entregó una serie de símbolos y signos que expresan las funciones en la comunidad, entre ellas el libro de los Evangelios, las llaves de la parroquia, la sede presidencial, el altar, la pila del bautismo, el confesionario, el ambón y las llaves del sagrario.
Olvin Avilez, en nombre de la comunidad, dirigió las palabras de bienvenida al padre Wilmer: “Bienvenido a esta que es su casa, su familia, le expresamos nuestro compromiso de caminar a su lado, le ofrecemos nuestro trabajo, nuestro servicio y nuestras oraciones diarias para que su misión aquí sea fructífera.”





