El 24 de junio la Iglesia celebra la solemnidad de San Juan Bautista, recordando su nacimiento. En nuestra Arquidiócesis, la parroquia de San Juan Bautista de Río Lindo lo tiene como su patrón. Los fieles celebraron con una procesión por las principales calles de la ciudad, hasta llegar a la sede parroquial, donde monseñor Miguel Lenihan ofició la Santa Misa a las 10:30 a.m.
Concelebraron el párroco Héctor Banegas y los sacerdotes Marcos Valladares, Óscar Funes y Manuel Banegas; también los diáconos Lober Aquino y Fernández; además, acompañaron algunos seminaristas mayores de nuestra Arquidiócesis.
Monseñor Miguel Lenihan en su homilía expresó: “Podemos decir que San Juan Bautista, que también es un profeta en transición entre el Antiguo Testamento y el Nuevo, no tenía miedo, fue un hombre valiente, capaz de denunciar, de enfrentarse con Herodes. Cuando veía que estaba viviendo en la infidelidad, San Juan Bautista, como boca de Dios, tenía valentía para hablar con fuerza sobre las cosas de Dios. Qué privilegio es ser boca de Dios; ustedes saben, solo para recordarnos, que por el bautismo somos profetas, sacerdotes y somos reyes; cada uno también es profeta. Qué hermoso que cada uno de nosotros seamos la boca de Dios, pero ¿cómo es nuestra boca? Es la boca que habla el mensaje de la Palabra del Señor o habla cosas malas. Estamos invitados a ser boca de Dios, una digna de hablar la Palabra de Dios y más que todo en este tiempo de la Santa Misión 2026, que desde la boca de cada uno salga el mensaje de esperanza para el pueblo que nos espera”.

El arzobispo señaló que “cuando recordamos el nacimiento de Juan Bautista, o decir que es un nacimiento extraordinario, en el sentido de que su madre fue una mujer estéril y su papá fue un hombre muy anciano, pero como la Palabra del Señor dice, para Dios nada hay imposible. Un nacimiento extraordinario que forma parte del plan de Dios y de su designio sobre cada persona, tiempo y lugar. Y por voluntad de Dios tenemos a este santo, San Juan Bautista, como patrono de esta comunidad. Nuestro primer encuentro con Juan Bautista en la Palabra del Señor es en el momento de la visitación, cuando María visita a su prima para llevarle la Buena Nueva, que iba a ser la madre de Dios y cuando lleva en su vientre a Jesús. Y nos dice el Evangelio que Juan Bautista se saltó de alegría por la presencia de Jesús en el vientre de María; reconoció a María como la madre de Jesús y a él lo reconoció como nuestro salvador presente en su vientre.
Al terminar la misa, todos los fieles disfrutaron de un compartir entre comunidades.


