Monseñor Ángel Garchana: Obispo Emérito de San Pedro Sula
En esta recopilación, he hecho memoria cordial y agradecida de algunos acontecimientos significativos del caminar de la Diócesis de San Pedro Sula, durante los 28 años de su episcopado.
Ordenación episcopal (3-2-1995).
Fui ordenado obispo en la catedral de San Pedro Sula, el día 3 de febrero del año 1995, fiesta de Nuestra Señora de Suyapa, patrona de Honduras. Yo elegí el lugar y la fecha. Podía haber elegido el 6 de enero y ser ordenado obispo por el Papa en Roma. Podía haber elegido ordenarme en España para que asistieran mis ancianos padres que no podrían viajar a Honduras. Pero quise ser ordenado en la diócesis con la que me iba a “desposar”.
¿Y fecha? Dentro del plazo de tres meses que tenía para ser ordenado desde el día de mi elección (11-11-94), la más significativa para el pueblo hondureño era la fiesta de su patrona, la Virgencita de Suyapa. Y también estaba cargada de sentido para mí, misionero “Hijo del Inmaculado Corazón de María”. María, todo corazón, era mi “Madre, Maestra y Formadora”.
El recibimiento y la ordenación fue una fiesta del pueblo de Dios, desbordante de fe, de entusiasmo, aprecio, acogida y comunión. Al final de la celebración compartí brevemente mi vivencia, concluyendo: “no me pertenezco, les pertenezco”.
Superprioridad de la pastoral vocacional (1997).
Al comenzar mi ministerio episcopal me encontré con una dolorosa realidad: solo había tres sacerdotes hondureños del clero diocesano. Por eso declaré la pastoral vocacional como “superprioridad” y me entregué a motivarla y organizarla. De manera que ya el año 1997 pude poner de rector del seminario menor y encargado de la pastoral vocacional a un sacerdote diocesano hondureño de los primero ordenados por mí.
Organicé la comisión diocesana de pastoral vocacional formada por sacerdotes, religiosas y laicos, orientada a la promoción y acompañamiento de las diversas vocaciones eclesiales, pero especialmente de la vocación al ministerio ordenado. Su oración, su promoción y acompañamiento ha sido tan eficaz que actualmente está en una cincuentena el número de sacerdotes diocesanos hondureños.
“Radio Luz, la voz que te ilumina” (1998).
El 4 de diciembre de 1998 inauguramos Radio Luz, “la voz que te ilumina”, en la ciudad de San Pedro Sula, departamento de Cortés. Desde el comienzo de mi episcopado comencé a interesarme por una frecuencia radial de la diócesis sampedrana. Pronto lo conseguí. Se formó una comisión de laicos para la construcción del edificio que se dedicaría a los medios de comunicación, especialmente la radio, y para ir diseñando el “modelo” de radio que queríamos.
Yo quería una radio que evangelizara, formara e informara a través de diversos programas realizados con calidad. Han transcurrido ya 25 años y Radio Luz sigue “iluminando”, motivando y orientando. Yo mismo he realizado durante muchos años el programa “para que tengan vida”.
La Santa Misión del 2006
De mayo a septiembre del 2006 la diócesis de San Pedro Sula estuvo en “estado extraordinario de misión” para llegar a ser una diócesis en “actitud permanente de misión”. Desde sus preparativos, durante un año, hasta su realización puse muchas ganas, entusiasmo, oración, reuniones y esperanza en la “Santa Misión Popular Renovada”.
Desde el principio comprendí la Santa Misión como un conjunto de acciones pastorales sistemáticas, organizadas y extraordinarias para revitalizar la pastoral ordinaria, para renovar el ardor y la práctica de una pastoral más misionera, para recrear un corazón compasivo y samaritano ante los golpeados y abandonados al borde de la vida.
Y no quedé defraudado. Sacerdotes, religiosas y laicos de la diócesis se implicaron y comprometieron en la Santa Misión, con la ayuda de unos setenta sacerdotes redentoristas, paules y claretianos, más algún sacerdote diocesano venido de España principalmente, y de México y Centro América. Se prepararon miles de laicos visitadores de hogares, animadores de comunidades eclesiales, misioneros itinerantes y colaboradores en sus parroquias. Se formaron más de tres mil comunidades eclesiales de base o asambleas familiares.
A partir de la experiencia de la “Santa misión” se elaboró el Plan Pastoral 2007-2010, organizado en torno a cuatro prioridades: discípulos de Jesucristo, misioneros de Jesucristo, en comunidades eclesiales, para que el pueblo tenga vida.
Aparecida: confirmación y esperanza de nuestro caminar (2007)
Mientras nuestra diócesis “confirmaba, renovaba y revitalizaba la novedad del Evangelio” por medio de la Santa Misión, la Iglesia de América Latina trabajaba el “documento de participación” para la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, que se realizó en Aparecida (Brasil) del 13 al 31 de mayo del 2007. Y tuvo como lema “discípulos y misioneros de Jesucristo para que nuestros pueblos en Él tengan vida”.
Tuve la dicha de participar en Aparecida. Fui con la experiencia fresca de la Santa Misión, con el Plan Pastoral recién promulgado, con el estudio de los temas principales que presentaba el “Documento de Síntesis.” La verdad es que me preparé. Fui, participé, comulgué con su espíritu y regresé confirmado en que andábamos por buen camino en nuestra diócesis y con la esperanza renacida.
Vuelto a la diócesis convertí el documento de Aparecida en un instrumento de renovación espiritual, misionera, comunitaria y social. Hice lo posible para que fuese leído, estudiado, asimilado personal y grupalmente para que, a través de él, el Espíritu nos inspirase, vivificase y enviase. Lo presenté y expliqué en reuniones de presbiterio, de religiosas, y de comisiones de pastoral, en asambleas parroquiales y diocesanas. Hablé de él “a tiempo y a destiempo”.
Nueva diócesis de La Ceiba (2011-2012)
El día 30 de diciembre del 2011 se hacía pública la decisión del Papa Benedicto XVI de erigir la nueva diócesis de La Ceiba y el nombramiento de su primer obispo en la persona de Fray Miguel Lenihan, franciscano, de origen irlandés y con 27 años de trabajo pastoral en Centro América: El Salvador, Honduras, Guatemala.
Ya hacía tiempo, julio del 2003, que la Conferencia Episcopal de Honduras se había planteado la conveniencia de reestructurar las diócesis de Honduras. A partir de esos diálogos, tomé la decisión de solicitar a la Conferencia Episcopal de Honduras la aprobación de la futura división de la diócesis de San Pedro Sula, erigiendo una nueva diócesis que comprendiera los departamentos de Atlántida e Islas de la Bahía. Obtenida esta aprobación, quedaba el reto de un trabajo pastoral y organizativo que llevara a la Iglesia en esos departamentos a unas condiciones que hicieron razonable y fundada la erección de una nueva diócesis.
Considerando que se daban las condiciones favorables para una nueva diócesis, el 8 de diciembre del 2010 presenté al Sr. Nuncio el informe y la solicitud para que él lo tramitara ante las correspondientes instancias de la Santa Sede. Es así como este proceso llegó a feliz término, cuando el día 30 de diciembre el Papa erigía la diócesis de La Ceiba y nombraba a su primer obispo. Mons. Miguel fue ordenado como primer obispo de La Ceiba, el 11 de febrero del año 2012.
Primer Sínodo Diocesano (2012-2013)
El sábado 29 de junio fue una fecha importante en la historia de la diócesis de San Pedro Sula. En la mera fiesta de San Pedro Apóstol, celebramos la clausura de nuestro primer Sínodo Diocesano. El Sínodo Diocesano expresa de forma extraordinaria la comunión de todo el pueblo de Dios reunido en torno a su pastor; manifiesta la corresponsabilidad que anima a todas las personas e instituciones eclesiales y es un medio eficaz para renovar la misión de la Iglesia local o diócesis.
Hecha la convocatoria el día 26 de febrero del 2012 y después de una primera etapa de información, explicación y motivación pasamos a la etapa más larga, ocho meses de reflexión, diálogo, discernimiento y formulación de propuestas. Unos 2500 grupos se reunían semanalmente para trabajar en torno a los cuadernillos que se iban entregando y que recogían los aspectos más importantes de la vida y tarea de los cristianos en la Iglesia y en la sociedad.
El resultado de la oración, del diálogo y de las propuestas de unos veinticinco mil católicos fue resumido y recogido en lo que hemos llamado “documentos sinodales”. El día 29 de junio, en la Catedral de San Pedro Sula, fueron aprobados los cinco documentos y entregados al obispo para su promulgación, acto que tendría lugar en la celebración de la Eucaristía del día 13 del presente mes de julio, en el estadio Morazán, con motivo de los cincuenta años de la diócesis. Estos documentos es lo que llamamos “Constituciones Sinodales”.
Fase diocesana del Sínodo sobre la Sinodalidad (2021-2022)
Siguiendo la motivación y doctrina del Papa Francisco y las orientaciones de la Secretaría General, la diócesis de San Pedro Sula realizó la apertura del Sínodo, “Por una Iglesia sinodal: comunión, participación, misión”, el 17 de octubre del año 2021.
La diócesis de San Pedro Sula asumió, explicó y organizó la fase diocesana el Sínodo y formó la Comisión Diocesana Sinodal. Se organizaron 1200 grupos que dedicaron dos semanas al diálogo, discernimiento y propuestas sobre cada uno de los 10 núcleos temáticos por medio del material entregado.
Se celebró la Asamblea Diocesana Sinodal con una asistencia de 262 participantes para elaborar la “síntesis diocesana”, a partir del texto propuesto por el equipo diocesano de redacción, síntesis enviada a la Comisión Nacional Sinodal y a la Secretaría General del Sínodo.
La participación en los grupos ayudó a salir de cierto letargo por la pandemia y fue causa de crecimiento espiritual, recuperación de comunidades eclesiales y grupos y motivos de esperanza para muchas familias que sufrían por la pérdida de seres queridos.
Se valoró mucho la participación de los movimientos eclesiales como expresión de comunión de la diversidad de dones y servicios. La participación de las religiosas que fueron de vital importancia en la motivación, organización y reflexión sinodal. Un buen número de fieles que no pertenecían a ningún grupo, a partir de la motivación dominical, formaron nuevos grupos sinodales.
“25 años caminando juntos para que tengamos vida” (3-2-2020)
Tal es el lema que elegimos en la celebración de los 25 años de mi episcopado para resaltar el carácter eclesial del acontecimiento y de la celebración. Y así se vivió desde comienzos del mes de octubre de 2019 siguiendo la motivación, orientación y organización de la comisión formada para este evento.
Fueron muchas las actividades que se realizaron para agradecer el camino recorrido, recordar acontecimientos y recoger documentos, mirar hacia adelante con realismo y esperanza.
El día dos por la tarde-noche, llenamos el estadio Morazán para agradecer, testimoniar, cantar, escenificar, compartir, orar… Y comprometernos a caminar en el futuro según el Plan Pastoral Diocesano que esa noche se firmó y promulgó.
Entre las felicitaciones recibidas guardo con especial cariño la del Papa Francisco y entre las visitas agradezco cordialmente la de mi hermana Sara y mis primas Nati y Anamari.
Aceptación de mi renuncia, nombramiento de Monseñor Miguel y creación de la nueva Provincia Eclesiástica (26-1-2023)
El 26 de enero del año 2023, el Papa Francisco aceptaba mi renuncia como obispo de San Pedro Sula, renuncia que ya había sido presentada para el 3 de septiembre del 2019, fecha en que cumplí los 75 años. Y nombraba a Monseñor Miguel Lenihan como arzobispo de San Pedro Sula, sede de la nueva Provincia Eclesiástica en Honduras, creada en esa misma fecha. Monseñor Miguel tomó posesión de la arquidiócesis sampedrana el 11 de marzo del 2023.
Con esta decisión del Papa Francisco yo pasaba a la condición de Obispo Emérito, después de 28 años seguidos al servicio de la Iglesia local o diócesis de San Pedro Sula.
¡Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo!
+ Ángel Garachana Pérez, CMF
Obispo Emérito de San Pedro Sula