La parroquia San Antonio de Padua celebró su fiesta patronal el 13 de junio, recibiendo la visita de nuestro arzobispo Miguel Lenihan, que esa mañana ofició la eucaristía ante los fieles de todas las comunidades que llegaron a la sede parroquial para celebrar a su santo patrón San Antonio.
Con profunda alegría la comunidad parroquial recibió a su arzobispo y a los sacerdotes que concelebraron: el párroco Manuel Banegas, el vicario, padre Augusto Oaxaca, y los presbíteros, Carlos Mejía, Natael Perdomo, Héctor Núñez y Saúl Ávila.
El vicario, padre Augusto Oaxaca, dio la bienvenida a monseñor Miguel Lenihan y a todos los visitantes de las comunidades y parroquias vecinas. “Este santo une a la iglesia; bienvenidos sean todos a esta fiesta y que Dios, por intercesión de San Antonio, nos siga dando el motivo para seguir en la misión.”
En su mensaje, nuestro arzobispo Miguel expresó: “Es una gran alegría compartir y celebrar esta fiesta con todos ustedes. Estamos seguros que en la Santa Misión no estamos solos; tenemos a Jesús y a este gran santo misionero y evangelizador que nos acompaña en el trabajo arduo de la misión.”
“Hoy celebramos a San Antonio de Padua, un santo misionero, y nos unimos con todo el mundo en esta celebración. Hoy aquí en San Antonio de Cortés queremos celebrar con mucho fervor, mucha fe y alegría esta fiesta de San Antonio, y recordar a este joven agustino, convertido en franciscano y convertido en un gran misionero, un gran evangelizador que sigue también inspirándonos y acompañándonos en nuestro trabajo de evangelización aquí en la Arquidiócesis”.


Monseñor Miguel agregó que cuando San Antonio quiso hacer misión, primero visitaba las casas, las catedrales, las aldeas, los pueblos; él predicaba al aire libre, fue un gran predicador insigne. Ese fue su método: proclamar por todas partes la palabra del Señor, el mensaje de la salvación y de la conversión, porque la conversión es el corazón del evangelio. Su prédica tocaba los corazones, era como un examen de conciencia; todo el mundo los escuchaba, su prédica movía a la gente a confesarse, deseando estar en paz con Dios y con los hermanos.
“Ese es el método de San Antonio que hoy también sirve aquí en la Arquidiócesis que está en la Santa Misión. San Antonio puede enseñarnos cómo hacer misión, tener esos corazones llenos del fuego del Espíritu Santo, esos corazones ardientes, él nos enseña cómo hacer la misión hoy, viviendo esos momentos de la evangelización, preparación o la siembra y la cosecha. San Antonio nos dijo que la misión es permanente, no termina, es para siempre. Hoy seguimos cosechando lo que él ha sembrado desde hace más de 800 años. San Antonio no es un santo alejado; él camina con nosotros inspirándonos a evangelizar.
Al finalizar la misa, nuestro arzobispo realizó la bendición del pan de San Antonio.



Parroquia Inmaculado Corazón de María
La comunidad de la parroquia Inmaculado Corazón de María del sector Rivera Hernández festejó la solemnidad del Inmaculado Corazón de María, fiesta patronal que congregó a todas las comunidades parroquiales para compartir en la Santa Eucaristía que fue oficiada por monseñor Ángel Garachana y concelebrada por su párroco Wilmer Aguilar.
La celebración patronal inició con la procesión por las principales calles del sector, la imagen de la Virgen fue acompañada por los fieles que cantaron a nuestra madre María con fe y devoción. Al llegar a la sede parroquial, entraron cantando; seguidamente, la entrada de Monseñor Ángel y el párroco.
Monseñor Ángel en su homilía expresó: “María tiene un corazón habitado por la palabra de Dios, un corazón lleno de la palabra de Dios. Ella ya de niña y de joven había aprendido las escrituras, un ejemplo es el Magníficat, el canto de María en San Lucas, que es una recolección de frases, mensajes, contenidos del Antiguo Testamento. La palabra de Dios moraba en María como en su casa, nos dijo en Aparecida el año 2007. María acoge, guarda, medita, reflexiona, piensa, ora los acontecimientos de las palabras del Señor, medita en su corazón lo que Jesús hace y guarda en su corazón las palabras de Jesús. Las madres nos llevaron en su seno físicamente, pero primero nos llevaron en su corazón amorosamente, por eso una madre le dice a su hijo: “Hijo de mi corazón”. Las madres nos tienen en su corazón, en su amor materno; María tuvo en su corazón a Jesús y sus palabras, y también nos tiene a nosotros en su corazón. Como dice el Concilio Vaticano II, María no se ha olvidado de los hijos que peregrinamos en este mundo.”


Monseñor Ángel señaló que estamos en la Santa Misión 2026, es decir, estamos siendo y practicando la actitud de María, como ella, urgidos en nuestro corazón para que conozcan a Cristo, urgidos por lo demás para que crezca la vida eclesial católica. Salimos, visitamos hogares, nos ponemos en camino anunciando la palabra de Dios, llevando a Jesucristo en definitiva. Como María, corazón misionero, corazón de la Iglesia, corazón misionero, corazón de esta parroquia, corazón misionero, corazón de cada uno de nosotros, corazón misionero.
Al concluir la misa, toda la feligresía de las 18 comunidades compartió con alegría en comunidad parroquial.


